El título de la presente reflexión surgió en el retiro alfacareño como no podía ser de otra manera. Al abrigo de los parrales el mejunge de ideas que flotan alrededor es algo asombroso, las paredes parecen querer hablar!
A lo que iba. La reflexión tiene su origen de un chiste que el cuñao de turno lanzó con sorna.
El caso es que yo también me lo planteo y mire usted que lo que se dice casado-casado no que no lo estoy.
Y también lo decía un cuasi-familiar ya adentrado en sus años. Llegado a estos no cabe mas que afrontar lo que en la pubertad era una salida de emergencia. Ahora, a nuestros años, es un alivio en forma de satisfacción controlada. Curioso.